La festividad de los Difuntos como final de un ciclo está representado en el Tarot por el Arcano sin Nombre, número XIII.
Arcano XIII
Nada ni nadie es inmune a su paso. Desde el niño hasta el adulto, desde la cabeza coronada a la que duerme al raso, la energía del Arcano sin Nombre actúa en una dimensión diferente e indiferente a la forma de pensar, de creer o de sentir de este mundo físico. Tras el paso de este personaje la vida renace, como se puede ver por la hierba amarilla (intelecto) y azul (espíritu), y la tradición considera esta carta como un símbolo de la victoria de la vida sobre la muerte, como la representación clara y palpable de la reencarnación. Esta carta no simboliza necesariamente el hecho de morir, sino de algo que ya ha cumplido su papel, el final de un tiempo y el principio de una gran ley universal; la ley de la Transformación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario