Primero enciendes una vela, que puede ser de las pequeñas y la pones en un sitio donde la puedas ver a la altura de tus ojos, en una mesa o similar.
Te sientas cómodamente, da igual que sea en el suelo o en una silla, lo importante es que estés a gusto.
Te relajas empezando por las piernas, respiras, el tronco, respiras, el pecho, respiras, la parte inferior de la cabeza, la parte superior y coronilla y respiras suavemente.
Después observas la vela y te dejas influir por la mecha, la oscilación de la llama, la primera fase es observarla y después formar parte de ella, sientes el fuego que está en ti y tu eres esa flama, bailas, chisporroteas, te esponjas como si fueras esa mecha
Puedes empezar haciendo este pequeño ejercicio 2 minutos, después tres, cuatro y hasta llegar a 5.
Es un ejercicio muy relajante que ayuda además a vaciar la cabeza de ideas que te absorben o te obsesionan.
Pruébalo y si te ha gustado o no, te agradecería me dieras tu opinión poniendo tus impresiones en el blog.
Un cariñoso saludo.
Gracias por este pequeño "truco", seguro que funciona muy bien. Lo probaré.
ResponderEliminarMuchas gracias Maria,
EliminarSon pequeñas ayudas para la vida cotidiana que dan un pequeño empujoncito al ánimo.
Un cariñoso saludo.
Maravillosa experiencia.Gracias Marisa por compartir .Un abrazo
ResponderEliminarGracias Monica por tus amables palabras.
EliminarUn abrazo reina.